Poses

Solo Pizza Cafè Milán

Hombre come tarjetas

Vive en una gran ciudad, tiene novia, habla poco y viste ropa con dejes hiphoperos. Pero hay algo que distingue a este quinceañero holandés de la mayoría de los chavales de su edad. Tom no come hamburguesas, ni patatas fritas, ni espaguetis, ni Doritos. Tampoco pescados a la plancha o verduras al vapor. Sólo frutas y verduras crudas. Su madre, Francis Kenter, decidió adoptar la dieta crudivegana cuando Tom tenía cinco años, y una década después mantiene su convicción de que ingerir productos cocinados o de origen animal es perjudicial para la salud. Pero el adolescente asegura que come así porque quiere, no porque ella le obligue. La película, segunda parte de un documental anterior titulado Raw crudo en inglésvuelve a entrar en la intimidad de esta familia para contar sus razones, su vida cotidiana y su pelea con el Estado para mantener sus posiciones dietéticas.

El paladar está en el cerebro

Al contemplarlo, el comensal queda extasiado cheat los ingredientes dispuestos en armonía Emana un delicioso y embriagador aroma. Ha pedido lechón, confitado a temperatura bastante baja, tan meloso que se deshace en la boca. Como guarnición, unas bolitas que parecen pequeñas zanahorias, empero son de melón con regusto a remolacha. Su sabor y textura combinan a la perfección con la carne. No puede evitar un suspiro. A la mayoría nos encanta comer.

El niño que sólo come frutas y verduras crudas

Éstas son las nueve cosas que yo nunca haría. Pedir la carne bastante hecha El cocinero neoyorquino Anthony Bourdain lo cuenta en sus 'Confesiones de un chef': los restaurantes destinan los peores trozos de carne a los clientes que la piden muy hecha. De la Conchimbamba y a importe de oro. Cuando no te gusta algo de lo que lleva un plato, mejor pedir otra cosa. Y si no te gustan muchas cosas, quédate en tu casa, pide cuentas a tus padres por no haberte enseñado a comer como Dios legado o espabila de una vez, que ya no tienes 10 años.