Revisión

Mi ropa interior

Como conocer si una 372564

Pero toda esta escena la vio la caliente madrastra que aprovechó para darse un gusto al cuerpo y enseñar al chico como penetrar y desflorar un culito virgen como el de la jovencita. Al pervertido y joven voyeur se le va de las manos espiar a la madrastra Al principio seguro que no tenía pensado un final tan feliz cuando se le ocurrió entrar al dormitorio de los padres. Pero una vez estuvo ahí no pudo evitar tener contacto con la piel de la madura belladurmiente. Ella cuando se quiso dar cuenta y abrió los ojos, lo primero que vio fue un enorme y delicioso pene muy cerca de su cara. Pero cuando uno es joven y las hormonas guían al cuerpo por encima de las neuronas lo primero es lo primero, y el chico estaba tan excitado viendo las braguitas y las nalgas de la joven limpiadora cuando se inclinaba y se le levantaba el vestido.

EL ESPAÑOL

Por culpa de unas bragas, llegé a conocer a unca chica muy singular. Relato Aquellas braguitas rojas Buscando unos libros en una caja antigua de cuando era estudiante encontré unas bragas rojas, que guardaba con mucho cariño porque me pasó una situación bastante curiosa hace diez años y lo recuerdo como si hubiese sido antaño mismo, por ello paso a relatar: Era una mañana de invierno bastante fría, me quedaba sólo en el piso, pues mis compañeros de apartamento se iban el fin de semana a sus hogares. Yo me tenía que quedar puesto que tenía un examen la próxima semana, y aprovecharía el fin de semana para estudiar. Decidí hacer la colada, coloqué mi ropa en la lavadora, eché los productos y esperé a sacarlos. Me voy al tendedero y comienzo a tender la ropa.

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Eduardo Dina explora para Perro Crónico el fetiche de quienes encuentran excitación en oler tangas recién desechadas, boxers robados o pantaletas de la vecina, un negocio prometedor en el que los fluidos corporales incrementan el precio de las prendas. Enlarge Documentación: Eduardo Dina Los hay de todos olores, colores y sabores. Son chicos, medianos y grandes.

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